"...y fueron felices"

"...y fueron felices"

martes, 22 de marzo de 2011

perdoname amor

Tras ver la película there be dragons me he reafirmado en mi idea de que si por algo se caracteriza una hermosa historia de amor es por ser sin duda una hermosa historia de perdón.
Tras un desencuentro amoroso, no hay mejor forma de empezar una conversación, que pidiendo perdón…En el 99% de los casos, cuando alguien reconoce que ha hecho algo mal, hace pensar a su interlocutor que también él /ella puede mejorar. Pedimos perdón de corazón, no buscando que el otro me pida perdón, aunque normalmente sea la consecuencia… ya que en la mayoría de los casos las dos partes pueden, podemos, mejorar.
En esto no podemos ser injustos. Es curioso ver lo fácil que funciona el autoperdón y la aceptación personal y lo intransigentes que somos con los defectos ajenos.
La realización mutua de nuestros sueños no es el elemento básico de una relación. Si lo es, en cambio, la valentía de aceptar siempre de nuevo a una persona que con el paso del tiempo va actuando de manera diferente a mis expectativas. No es el matrimonio lo que debemos romper, especialmente cuando se nos presenta un bajón, sino nuestros sueños e ilusiones irreales. Ante todo, tales situaciones son ocasiones de aprender la disposición a perdonar. Es una lección nada fácil, pero parece el único camino para curar las heridas que nos hemos producido mutuamente. No debemos guardar el mal que nos hacen. Quien intenta amar de verdad, no será capaz de pronunciar la frase, casi perversa, que con cierta frecuencia se escucha: "perdono, pero no olvido"
Si recordais la película “Love history”, en uno de los momentos de más tensión emocional, le dice ella entre lágrimas, “Amar es no decir nunca lo siento”. Nunca supe en el fondo a que se refería, si a que la persona que ama no falla nunca o que siempre se presupone el perdón incondicional del otro. Muy bonito… pero poco real. Me quedo con la infinita satisfacción de pedir perdón y ser perdonado por la persona que me ama: además de ser muy, muy reconfortante, nos hace mejores personas.
Porque amamos mucho pedimos perdón mucho.
Nuestros encuentros y desencuentros aderezados por un perdón profundo harán de nuestra historia personal una hermosa historia de AMOR.